Cruz de redención

20 de julio de 1838

Hace varios días, cuatro para ser exactos, que hemos decidido dar el paso definitivo en nuestra lucha. Recluidos en la calle de los Nichos, justo a la vera de Nuestra Señora del Carmen, casi como si ella misma nos hubiera guardado bajo su manto, aprovechando las solemnidades del día abarrotadas por fieles de todos lugares, nos encontramos dispuestos en la casa 51. Allí, en plena familiaridad, bienvenidos por el compañero Juan Isidro Pérez, pusimos en marcha el proyecto de nación para nuestra media isla.


Empecé por describir mi sueño...nuestro sueño… viendo cómo a medida en que les explicaba la situación difícil en que nos encontrábamos describiendo los padecimientos de la patria y de la necesidad de organizar su liberación por medio de una propaganda sigilosa pero incesante y activa. Ningún recurso debía ser omitido para lograr esos fines. Si el buen éxito de la empresa exigía que se utilizara la simulación, cada uno de los firmantes del pacto debía tratar de mezclarse con los invasores para conocer mejor sus designios, para descubrir sus planes, o para fomentar cuidadosamente a sus espaldas la propaganda subversiva.

A esto se le agregaba la necesidad de trabajar en grupos de tres personas, la idea era ir multiplicandose para propagar de manera clandestina una agitación suburbana que estremeciera todos los rincones, claro, sin que toda esta información saliera del círculo que acababamos de formar. Un alfabeto criptológico fue adoptado con el fin de mantener las actividades en el misterio para toda persona que nos sea extraño. Cualquier mensaje transmitido a uno de los nueve, a altas horas de la noche, podrá ser descifrado con ayuda de una de las cuatro palabras siguientes: confianza, sospecha, afirmación, negación.

Entre tanto hablar veía en los rostros de mis compañeros, primero miedo e incertidumbre a lo que vendría, y a la misma vez un deseo irrefrenable de salir a defender lo que consideramos nuestro, porque no puedo evitar decir que a medida en que hablaba me sentía mas seguro de la decisión que estaba tomando y del compromiso en que pondría, no sólo a ellos que considero mis amigos, sino también a las familias que estaban representadas en ese momento….¡y que momento!

En el instante en que terminé de hablar hubo un silencio excitante…como si todos estuviéramos pensando lo mismo, como si en ese momento hubiéramos presentido la gloria eterna de trabajar por la patria… Sólo nos queda esperar que los días pasen, son cosas que no se pueden tomar a la ligera. Y tan poco a la ligera se tomaron, que hasta nuestra sangre empeñamos ese día, por primera vez diría yo, conscientes de la situación en que estamos, y más luego de haber pronunciado un juramento por nuestro honor y nuestra consciencia, en el nombre de Dios y ante el mundo: cooperar con mi persona, vida y bienes, a la separación definitiva del gobierno haitiano, y a implantar una república libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará República Dominicana”

Confieso que me sentía como si la misma Providencia hubiera puesto sobre mí un candor especial…aún lo siento…supongo que lo más difícil está aún por llegar.
“No es la cruz de nuestra bandera el signo del padecimiento, sino el símbolo de la redención. Bajo su égida queda constituida la sociedad “La Trinitaria”, y cada uno de sus miembros obligado a reconstituirla mientras exista uno, hasta cumplir el voto que acabamos de hacer de redimir la Patria del poder de los haitianos.”

De repente entró Doña Chepita, querida como siempre, a contar las peripecias acontecidas en las solemnidades celebradas en el templo del frente…Aunque convencido de que no se sorprendió de vernos allí, también lo estoy de que esa matrona locuaz será clave en nuestra cruzada.

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Sueños en la maleta


1828. Puerto de Santo Domingo.

Hoy parto con mis sueños en la maleta, y claro, con el sueño de mis padres de verme estudiar en el extranjero. A mis 15 cualquiera pensaria que tengo menos, pues mi consistencia delgada no me ayuda, mucho menos el hecho de que parta con tanto equipaje en un barco lleno de personas extrañas, realmente me intimida un poco.

El viaje a Nueva York no debe ser muy tedioso, sin embargo, el tener que embarcarme hacia Inglaterra la misma noche de mi llegada supongo que me dejará secuelas al llegar a mi destino final. No puedo evitar pensar en lo que dejo atrás. Mi patria y mi pueblo, mi madre y padre, mis hermanos… mi patria. Hace 6 años que cruzaron la frontera los haitianos…ellos llegaron con armas a tomar la ciudad, y el país. Se han adueñado de todo en tal manera que ya no quedan lugares donde estudiar y hasta nuestro idioma quieren cambiar al suyo. Por eso me voy.

En Europa, arropada por el romanticismo, el liberalismo, el nacionalismo y el socialismo utópico, iré a aprender de los ambientes revolucionarios de la temporada. Talvez adentrarme en las libertades de España, los derechos de Francia, talvez adoptar el régimen de los europeos, y más importante, llevar a mi tierra todo lo que aprenda. ¿Valdrá la pena? “el tiempo es tan lento para los que esperan” que ya quisiera volver y aún no he partido. ¿Cómo harán con los negocios en casa, Vicente y nuestro padre?

En fin, confieso que mi mayor deseo es ver la libertad en la cara de todos. Basta tanto régimen, tanto pisotear nuestra identidad, si es que la tuvimos alguna vez, y si no, ya es hora… al menos espero que cuando regrese ya sea hora…ya lo sueño…y lo llevo conmigo… rojo, blanco y azul… Dios, Patria y Libertad…si…ya llega la hora…está muy cerca.

Entre ponche, camellos y regalos

…hierba, ponche, dulces y nueces, cigarrillos no porque no apoyo el vicio, pero si encuentro un buen whisky o un vinito mucho mejor…aunque yo pienso que con tanto viaje pueden pasar dos cosas: la primera es que terminen con un buen jumo, y la segunda es que hayan desarrollado tolerancia al alcohol y a golosinas no tan agradables :)…

Los Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, forman parte de la vida de los latinoamericanos desde antes de nacer y hasta que nos hacemos “grandes”. En mi caso, ni me he hecho grande, ni ha desaparecido mi cariño hacia ellos. Recuerdo que en casa desde las 5 de la tarde, que es la hora en que mami llega, salíamos a recorrer el barrio en busqueda de hierba para los camellos… luego, la lucha para irse a la cama era descomunal, siempre quise quedarme despierta para verlos, pero de alguna manera ellos sabían que lo estaba y dejaban los juguetes escondidos en la casa o debajo del árbol en vez de debajo de mi cama.

Lo usual era que todos los años cambiaran el método, por ejemplo, una vez tomaron toda la hierba de los camellos y la fueron dejando en toda la casa, desde nuestras habitaciones hasta la entrada, ¡Qué días aquellos y que reguero tuvimos que recoger!.

Creo que las ilusiones que nos brinda creer en los Reyes Magos expande nuestras mentes hasta el punto de pensar en cómo rayos pueden entrar a la casa si todo esta cerrado y no hay quien les habra; ¿tendrán una llave?¿beberán pastillas de chiquitolina?¿se convierten en polvito que entra por la rendija de la puerta y luego vuelven a la normalidad?¿atraviesan paredes?.

Ahora, el día de Reyes para mí no sólo significa regalos (aunque eso es muuuy importante), es más mantener una conexión directa con ellos. A mí quien me deja es Baltasar, y todos los años, todos, le dejo una carta resumiendo el año pasado y expresando mis deseos para mí y para ellos. Si los pudieran ver ustedes… pasan horas en las tiendas de juguetes tratando de compralo todo, parecen niños ellos mismos, y llegan emocionados con todo lo que vieron, y hasta se pasan el día jugando de lejos para que no los sorprendan con las muñecas y los tirapiedras :P.

Desde ya estoy preparando las golosinas de esta noche, esperando que puedan permanecer en mi vida como desde antes de nacer. Ellos talvez no lo saben, ni lo leerán, pero yo los quiero.