A veces

El ruiseñor
unos días no viene,
otros dos veces.
Kitö


PD. Buen fin de semana!
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De cerca

Hoy te extraño como hace muchos días que no lo hacía.

Hoy me haces tanta falta que me duelen los huesos,
que se siente un vacío por dentro que me arropa lentamente.
Hoy me hace falta quererte…

Hoy te extraño como nunca.
Sentir que te amo y no poder decirtelo al oído, así bajito,
susurrarte que necesito de tus labios, que tengo ganas… que tengo ganas…

Hoy quiero verte aunque sea de lejos.
No es cierto. Quiero verte cerquita.
Y aunque esté llena de calor la noche, arroparme con tus brazos,
refrescarme con tu aliento, respirarte.
Sentir que hacemos de este amor partido en dos y lejano,
uno sólo, amarrado, húmedo y con más ganas.

Hoy no quiero anhelarte. Al menos no esta noche.
Me dormiré para soñarte. Así te tengo más fácil.

Hoy en sueños te tengo de cerca.
Bajo una lluvia de colores
en un mundo lleno de gente que nos mira besarnos.
Se pegan a mi boca y, labios contra labios, se completan mutuamente.
Se va saciando dormida lo que despierta me tortura.
Sólo que dormida el tiempo es corto.
Y nada más queda amanecer para extrañarte hasta una próxima ocasión.

Er primer Corobló´

Me levanté tempranito. Cuando íbamos en el carro viene la siguiente conversación:
– ¿Para dónde es que tu vas?
– A la Plaza de la Cultura pa´… al Coroblog
– Anja!… y ¿qué es eso?… mira Laura Elizabeth, tu no puedes estar juntandote con gente que tu no conoces así por así, tu tienes que cuidarte.
– Ay papi, ¡por DIos!… yo conozco a algunos ya, y además, yo me sé defender jeje…
– Bueno, yo nada más te digo muchachita…

Al llegar, un área verde muy agradable a la vista, toda la plaza de la cultura para un grupo de locos que se iban a juntar a compartir (a beber y a comer realmente jeje…) Invitados internacionales y celebridades de la blogsfera, incluyendo un blogstar, se dieron cita ayer domingo en lo que fue llamando Coroblog VI o “El Misterio de los Spaghettis, parte I”.

La mañana sólo nos bastó para las presentaciones, los HOOOLAAA en un coro bien coordinado y una terapia de grupo en la cual hubo muchas confesiones y una que otra metida de pata. Muchos trataron de convercernos de su timidez, otros nos confesaron su autenticidad. La verdad es que todos fueron bienvenidos, especialmente una nikkei muy esperada y una osita bastante tímida al principio.Ya en la tarde, la euforia era tal que buscaron música de donde no había, la vitilla fue protagonista y coger pose lo más popular. Aprendimos por fin que es la viga, bailaron, brincaron, hablamos a más no poder… aaah y conocimos al primer lector sin blog (que chulo :D). El bello Omar fue quien más gozó y se aprovechó de cada esquina de grama que había. Yo, particularmente, me la pasé genial, me sentí en familia.No puedo olvidar mencionar a nuestros anfitriones, Joan y Alexéi, muy correctos, sumamente alegres y dándoles un poco de su tiempo a cada uno para que nos sintiéramos más a gusto. Los nombres de quienes asistieron están el el blog de Demetrix. Parece que el meme de esta semana será el Coroblog VI …jeje… Las fotos andan flotando por nuestra comunidad. Yo les dejo algunas.

Dos paquetes de naranjas, tres libras de azúcar…|

Les confieso que el corazón me saltó. No pasaron ni segundos cuando me apresuré a escribir la fecha en mi agenda para no faltar. ¡Es que como hormiga de ese hormiguero no me lo podía perder!

La cita fue en Intec ( y yo loca por salir de vacaciones :S) el pasado miércoles 18. Al llegar, un ambiente muy familiar porque allí estaba mucha gente conocida y agradable. Una mesa con refrigerios, colores muy llamativos, una bienvenida acompañada de un abrazo y amigos entrañables que se disponían a iniciar otra etapa de sus vidas junto a todo el que estaba allí y a los que se enterarían después.

Al pasar la puerta lo primero que apareció fue la figura femenina de ojos castaños y pelo negro protagonista de la historia. Preciosa y, aunque no me gusta el rosado, puedo decir que me transportó a un mundo infantil que hacía mucho que no recordaba.

Ella, Helena, convertiría ese atardecer en nubes, arcoiris y corazones rojos flotando alrededor de los presentes. Con una gran astucia y matices recurrentes se desarrolla la historia de una Princesa de un reino del Cibao que un día despertó sintiéndose diferente. Viendose a si misma para darle la importancia que no tiene a lo superficial.

Una serie de aventuras que nos llevan a conocer al Chef Pepe Pepino, a la estilista Rosa Rizos y otros personajes, quienes, definitivamente, se roban sus minutos de fama de manera individual e imprimen a la historia originalidad y chispa. Muy memorable.

De ellos, J. R.Reyes (love how you put it) y Rafael Morel (tremendo agradecimiento), puedo decir que son muchachos excelentes, ambos terminando sus respectivas carreras, buenos amigos, buenos lectores y sobre todo, buenos escritores. Se atrevieron a publicar las ideas que surgieron un día cualquiera hablando por teléfono en un cuento breve llamado “El Gran Dilema de la Princesa Helena” y les auguro muchos éxitos porque lo hicieron bien. Es un cuento escrito para niños pero con una enseñanza muy buena para cualquiera que se de el privilegio de leerlo.

Dense ustedes la oportunidad de volver a ser niños, o de compartirlo con otros niños (como yo lo hice con mi hermanito). Disfruten de unos minutos con “El Gran Dilema de la Princesa Helena” y les aseguro que lo querrán leer de nuevo :D. Las ilustraciones llamaron la atención de todo el que lo tomó en las manos, son de Esther Meriño, quien lo hizo genial.

Aquí, particularmente, esperando el próximo libro. Bendiciones!

Vale la cuña: Disponible en Cuesta Centro del Libro a RD$220

Arena en las manos

Esa tarde estábamos en la playa. Con el candente sol caribeño y un mar interminable como escenario, las nubes se paralizaron en las esquinas del cielo y sólo dejaban ver un azul intenso que lo llenaba todo. El mar, aunque imponente, sólo llegaba a las rodillas por muchos metros hacia adentro, por lo que nos decidimos por caminar.

Como cualquier playa virgen, estaba rodeada totalmente por árboles que hacían el marco perfecto de este paisaje. En el mar, convivían junto a nuestras pisadas, peces de perlados colores; juguetones nos seguían el ritmo al caminar y escapaban al primer intento nuestro de alcanzarlos. Cada cierto tramo veíamos montículos de arena que emergían del agua como pequeñas islas. En uno de esos vimos de lejos a una niña con su madre.

Ellas, nos observaban a medida que nos acercábamos. La niña, con sonrisa pícara y cabello rizado, tocaba el rostro de su madre que jugaba en la arena con ella. Nos sentamos junto a ellas y sin cruzar palabras empezamos a construir castillos de la arena que nos rodeaba. Pequeños y con detalles meticulosos… hicimos lo que pudimos. Pusimos nuestro esfuerzo en agradarles aunque no nos decían nada. Sólo nos miraban y sonreían.

Al terminar aquel castillo, con torres bajas, murallas torcidas, una puerta sin forma definida, pero muy resistente, me quedé con algo de arena en la mano y comencé a formar algo que no recuerdo. La niña me mira y le secretea algo a su madre. Ella, la madre, se voltea y sonriendo nos dirige la palabra por primera y única vez para decirnos: “Sólo quien pone sus manos a crear tiene algo de Dios en su corazón“.

Así se levantó, tomó a la niña de la mano, sonrieron ambas y se marcharon caminando por las aguas azul turquesa que nos rodeaban, dejándonos allí con arena en las manos y un sol que parecía danzar en el cielo.

Rendirse

Talvez porque vemos tanta muerte es porque nos empeñamos en perseguir la vida. Al menos en mi caso. Pero en el caso de él fue diferente. En vez de perseguir la vida con ganas, con los puños y los dientes y las uñas, se decidió por morir.

Como muchas veces lo había hecho, se paró frente al precipicio, justo por encima del mar y se lanzó al agua que lo esperaba debajo. Solo que esta vez el nivel no era lo suficiente como para evitar chocar con el fondo. Y asi pasó. Lastimó su columna vertebral de tal manera que nunca mas podría llegar a mover nada de su cuerpo del cuello hacia abajo, o como diría después, quedó con la cabeza viva y el cuerpo bien muerto. Muchos años pasaron bajo el cuidado de otros. Otras manos que acariciaban su cabello, rasuraban su barba, lavaban su piel y rascaban su nariz. Pocas bocas le besaron apasionadamente… casi todas por compasión. El lo sabía y, sin embargo, con su humor habitual repasaba labios ajenos con poemas llenos de ganas.

Una noche lo llevaron a una habitación, lo acostaron y colocaron sus manos y pies en la posición que había indicado; lo arroparon y empezó lo que seria su ritual de despedida. Aquella persona tomó un potecito de vidrio, de aquellos sin etiqueta, como los que se usan para guardar sustancias peligrosas. Ella se paró delante de él mirandole mucho tiempo… como esperando que le dijera que todo era un error y que se decidiría por una alternativa de vida. Pero su media sonrisa indicaba que el plan seguia en pie y que ella no debia meterse si ya habia decidido ayudarlo (lo que es dar su palabra por algo…) Prendió la camara y empezó la función. Habló palabras de despedida. Sonrió de medio lado una última vez y bebió lo que le daría su supuesta libertad. Su ansiado adiós. Su nueva vida.

Se rindió. Poco a poco sus órganos empezaron a fallar. Minutos de una agonía esperada.

Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo.

El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos
en un único deseo.

Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
‘más adentro’, ‘más adentro’
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.(R.S)