La luna conmigo


Ya que no puedo llegar a la luna contigo,
me la llevo en el bolsillo para que se quede contigo y conmigo.
Asi me cuenta ella de sus sueños, de lo que veia hace algunos meses, cuando el peso del deber a cumplir no se asomaba en nuestras noches. Cuando la lluvia, como la que hoy tocaba la ventana, nos acariciaba la piel al quedarnos fuera.
No es que el amor se ha hecho menos, al contrario, la dosis minima se ha intensificado y se ha vuelto mas simple, madura.
¿Que si hemos crecido? no solo eso, hemos expandido a tal punto el concepto de amor que ya no se cuando eres tu o cuando soy yo o cuando es el Amor en si mismo.
Mientras, me llevo la luna a navegar en mis noches, las que aun con el radiante sol del dia me recuerdan mucho a ti y a mi. Solo hasta que vuelva el marciano llamado Tiempo a dar treguas para mirarte.
pero si los amantes pobres la contemplaban
desde su ansiedad o desde sus hambrunas
entonces la menguante entornaba los ojos
porque tanta miseria no era para ella
hasta que una noche casualmente de luna
con murciélagos suaves con fantasmas y todo
esos amantes pobres se miraron a dúo
dijeron no va más al carajo selene.
M. Benedetti

5 comentarios en “La luna conmigo

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