Tocando el tambor

Yo quisiera poner a tu pies

algún presente que te agrade Señor,
mas Tú ya sabes que soy pobre también,
y no poseo más que un viejo tambor.
rojo pon pon, rojo pon pon.

De cada divina persona, el Padre tomó un pedacito
lo mandó entre ángeles a morar en el más hermoso templo,
se alimentó de éste, tomó sus rasgos, fue acogido en su seno,
se hizo grande y bonito y al nacer fue a caer en sus brazos,
aquellos brazos suaves y de dedos delicados,
de aquella que nunca pensó en la maldad, ésa que dijo que sí.

En medio de pobreza, paja y necesidad,
nace el Rey, mi Salvador,
entre el burro y el buey,
adorado por los pastores, anhelado por los reyes

bajo un mar de estrellas y un coro de ángeles,
por siempre y para siempre.

Cuando Dios me vió tocando ante El me sonrió.

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